* Licenciado en Teología y profesor de filosofía. Concluyó estudios de Doctorado en Filosofía y es director del Departamento de Formación Continua, en el Instituto de Investigación y Formación Pedagógica de la Universidad Don Bosco. Resumen A través de este trabajo, los autores buscan identificar las necesidades, intereses y problemas de la formación pedagógica de los instructores e instructoras que realizan su trabajo educativo en los centros de formación profesional de Centroamérica. En este contexto centroamericano, marcado por la actua l es t ra teg ia de globalización, la tarea educativa - especialmente aquella que se desarrolla en los centros de formación profesional-, debe ser puesta al servicio de la persona, del trabajo decente y de la vida, más que al servicio del mercado y de la gran empresa. Pa lab ra s c lave : f o r m a c i ó n pedagógica, centros de formación profesional, Centroamérica Abstract Through this report, the authors seek to identify the pedagogical training needs, interests and problems of the inst ructors who develop thei r educational work in the Central American vocational training centers. In this Central American context, marked by the current globalization strategy, the educational task - especially the one developed in the vocational training centers- must be put to the service of the person, the decent work and life, rather than to the service of the market and the big enterprise. Key words: Pedagogical training, vocational training center, Central America Introducción La formación profesional puede jugar un importante rol social, no sólo porque contribuye a desarrollar competencias laborales y, de esa manera, facilita la inserción en el mundo del trabajo, sino sobre todo porque desde ella es posible crear las condiciones adecuadas para humanizar y democratizar el trabajo 34. La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. Investigador: Mario Méndez* Colaboradores: Mónica Lazo, Tito Crespín Informe de Investigación 35. y pa ra fo rmar c iudadan ía participativa desde la articulación entre educación y trabajo. Hacer del centro de formación profesional un ambiente educativo humanizante, participativo y capaz de contribuir a la construcción de un mundo más justo y solidario, es una tarea que exige permanente formación de todos los actores educativos. Es necesario, sobre todo, desarrollar procesos que aseguren la formación pedagógica de los instructores e instructoras de los centros de formación profesional. En Centroamérica es frecuente que nos encontremos con muchas ofertas de capacitación para instructoras e instructores, pero muy pocas están or ientadas a fo r ta lecer sus competencias pedagógicas y didácticas. Por eso, en este trabajo buscamos, en pr imer lugar, ident i f icar necesidades, intereses y problemas ac tua le s en la fo rmac ión pedagógica de los instructores e instructoras que realizan su trabajo educativo en los centros de f o r m a c i ó n p r o f e s i o n a l d e Centroamérica. En segundo lugar, queremos identificar los desafíos de la formación pedagógica de los instructores e instructoras en el actual con tex to cen t roamer icano, particularmente en el contexto de la actual estrategia de globalización. Finalmente, con este esfuerzo queremos generar insumos para la formación pedagógica de los educadores y educadoras de los centros de formación profesional de Centroamérica. Este trabajo incluye el análisis y comentarios de datos que fueron recopilados a través de una entrevista realizada a instructores e instructoras, alumnas y alumnos de tres centros de formación profesional en cada país de la región. Se complementa con información recogidas de otros estudios a nivel centroamericano y con la reflexión en torno a esos datos. Este estudio tiene un enfoque cuantitativo y cualitativo, de tal manera que los datos numéricos se interpretan relacionándolos con lo observado en las instituciones y con información de otras fuentes. Finalmente, queremos destacar que la información obtenida mediante este estudio ya está siendo utilizada en la formación de los instructores e instructoras que participan en el Diplomado en Pedagogía de la Formación Profesional, desarrollado desde la Universidad Don Bosco, con el apoyo de Jóvenes del Tercer Mundo y la Agencia Española de Cooperación Internacional. 1. Educar en los centros de formación profesional a. Desafíos actuales de la formación profesional Después de describir brevemente algunas etapas de la formación profesional en Centroamérica, 36. 2. Información publicada en La Prensa Libre, San José Costa Rica, 7 de noviembre 2007. el estudio enuncia los dinamismos q u e a c t u a l m e n t e e s t á n modificando la fisonomía laboral de la región y que presentan nuevos desafíos a la formación profesional. A partir de esos desafíos, podríamos hablar de una nueva etapa en la formación profesional centroamericana. Entre los rasgos que condicionan el contexto en que educamos hoy, destacan: Los escasos resultados en los esfuerzos gubernamentales por la reducción de la pobreza y de la pobreza extrema en la región. Este fenómeno está estrechamente vinculado a la crisis del trabajo, expresada en el crecimiento de la economía in fo rmal y de l desempleo, en la precarización laboral y en la flexibilización laboral. La vulnerabilidad social que se agrava con la frecuencia y fuerza destructiva de los desastres naturales que afectan a la región. La persistencia -a pesar del crecimiento de la inversión en educación en algunos países de la región- de problemas educativos seculares, como la deserción, la repitencia, la sobre-edad y el analfabetismo, que contribuyen a perpetuar la brecha social de Centroamérica. Los tratados de libre comercio, especialmente el CAFTA, los p rocesos o r ien tados a la asociación comercial con la Unión Europea y la apertura comercial con el mercado Chino (el de mayor crecimiento en los últimos años). La reducción de la integración centroamericana a los procesos de un i f icac ión aduanera, reimpulsados recientemente como condición para la negociación comercial con Europa. Los megaproyectos orientados a la agilización del comercio, como la ampliación del Canal de Panamá y la construcción del Puerto Cutuco, así como las redes viales dentro del Plan Puebla Panamá, los cuales impactarán en la movilización de productos hacia y desde la región. La continuidad de la migración con fines laborales, tanto dentro de la región como hacia otras naciones, especialmente a Estados Unidos. Estrechamente vinculado con lo anterior, el peso de las remesas en las economías centroamericanas: en el año 2007, Guatemala es el país que más remesas obtendrá con $4.055 millones, seguido por El Salvador $3.530 millones, Honduras con $2.675 millones, Nicaragua $990 millones, Costa Rica $590 millones y Panamá $320 millones2. La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. 37. La creciente violencia que afecta a la región y que, en algunos países, termina desanimando gran parte de la inversión interna y externa. En el año 2006, por ejemplo, hubo 3.928 homicidios en e l Sa lvador ; 5 .885 en Guatemala; 3.018 en Honduras; 686 en Nicaragua; 338 en Costa Rica; y 371 en Panamá3. La actual apuesta de algunos gobiernos por el desarrollo del sector turístico, con el consecuente incremento de la infraestructura turística y las exigencias de formación especializada que esa apuesta conlleva. La crisis energética que golpea sobre todo a los países no productores de petróleo, y que repercute en las condiciones de vida de la población. La condición mult icultural, plur i l ingüe y mult iétnica de Centroamérica que no siempre es suficientemente reconocida, valorada y promovida. Una escasa inversión en ciencia y tecnología: Por ejemplo, Panamá y Costa Rica, los países de la región que más invierten, destinan apenas alrededor de un 0.31% del PIB. Continuidad de las políticas privatizadoras y de la reducción del papel del Estado en el mercado y en la inversión social, y -como reacción a eso- el surgimiento de movimientos alternativos y nuevos proyectos políticos que sugieren mayor intervención Estatal. En este contexto, la educación centroamericana sigue enfrentando retos como la superación del analfabetismo, la ampliación del acceso a la educación primaria, el desarrollo de la educación preescolar, la ampliación de la cobertura de la educación secundaria, el regreso al sistema educativo de los jóvenes desertores, la retención de los que están en el sistema educativo, el mejoramiento en la calidad y pertinencia de la educación básica, la revisión de las ofertas de formación profesional. Los centros de formación profesional pueden ofrecer un aporte in sus t i t u ib le no só lo en la "capacitación" de hombres y mujeres centroamericanos, sino en la lucha - educativa- por el trabajo decente y por la democratización del trabajo. b. Los centros de formación profesional visitados La entrevista en la que se fundamenta una buena parte de este trabajo fue realizada por educadores de la Universidad Don Bosco, en las s igu ien te s i n s t i t uc iones : En Guatemala, el Centro Vocacional San José, los Talleres de la Parroquia Divina Providencia y el INTECAP (sede de Santa María Cotzumalguapa); en El Salvador: Talleres Vocacionales San Francisco de Asís, Centro de Formación Profes ional de la 3. Datos recopilados del Observatorio Centroamericano sobre Violencia, http://www.ocavi.com/, consultado en Noviembre de 2007. 38. Ciudadela Don Bosco, talleres del programa Educación y Trabajo; en Honduras: Centro Juvenil Dión, Centro de Capacitación San Juan Bosco, Instituto Técnico Honduras; en Nicaragua: Centro María Auxiliadora, INATEC, INTECNA (Chinandega); en Costa Rica: IPEC María Pachecho, CEDES Don Bosco, Colegio Ricardo Moreno Cañas; en Panamá: Centro Técnico Profesional P. Joaquín López y López (Fe y Alegría), INADEH e Instituto Técnico Don Bosco. En total, fueron entrevistados 98 estudiantes y 90 instructores e instructoras. Los estudiantes que acuden a los centros de formación profesional visitados para nuestro diagnóstico son muy heterogéneos en cuanto a la edad, experiencia e intereses de capacitación. Los centros visitados también son muy diversos: algunos son espacios de educación "formal", otros son catalogados como de "educación no formal". Lo que tienen en común los estudiantes es que van en busca de formación profesional como un medio para acceder a un empleo. En ellos es clara, pues, la relación entre formación y trabajo. Esa es su principal motivación para el estudio. El estudio es un medio, y el trabajo es el fin. Por eso, si encuentran trabajo, muchos están dispuestos a interrumpir el estudio, lo que, consecuentemente, es una de las causas de la deserción. Los centros de formación profesional visitados también tienen algo en común: la referencia explícita y abundante al mundo del trabajo. Se trata de una referencia que reaparece en algunos rasgos de estos espacios educativos que hemos identificado durante las visitas y que describimos en el siguiente apartado. c. El aporte original de los centros de formación profesional. La visita realizada a los centros de formación profesional4 nos permite reconocer en ellos las siguientes características: En primer lugar, son espacios educativos, es decir, ambientes en los que las personas interactúan con el fin de crear las condiciones necesarias para que todos desarrollen sus potencialidades. En segundo lugar, son espacios educativos que articulan, más que otros, la educación y el trabajo. Eso no quiere decir que los integrantes de otros espacios educativos no tengan a la vista el trabajo. En los centros de formación profesional, sin embargo, el mundo del trabajo es un referente permanente, es decir, todos los procesos educativos hacen referencia explícita al trabajo y están "tensionados" hacia él. Debido a que tienen como una preocupación central la inserción laboral, los centros de formación 4. Entenderemos aquí los centros de formación profesional en sentido amplio, es decir, incluimos entre ellos a todos aquellos ambientes educativos que hacen referencia explícita al mundo del trabajo, que articulan intensamente educación y trabajo y que contribuyen explícitamente a la inserción laboral de sus alumnos. La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. 39. profesional establecen, más que otros, vínculos estrechos con las empresas, u orientan a los estudiantes a la conformación de nuevas experiencias empresariales. Los centros de formación profesional, en cuarto lugar, privilegian la práctica, pero sin descuidar la teoría. Una articulación equilibrada entre teoría y prax is ayuda a superar el inmediatismo y el utilitarismo, y abre el camino para el análisis, la adaptación, la creatividad, la búsqueda de alternativas. El trabajo es, en los centros de formación profesional, lugar epistémico, en cuanto a través de él se tiene acceso al conocimiento, se despierta la curiosidad, se resuelven problemas, se crea y se recrea. En quinto lugar, y muy vinculado al rasgo anterior, los centros de formación profesional son un lugar en el que se educa no sólo para el trabajo, sino en y desde el trabajo. La adecuada articulación entre teoría y praxis asegura que se aprenda organizando, ejecutando y evaluando el trabajo. El trabajo es, en los centros de formación profesional, una condición para aprender. Los centros de formación profesional, y este es el sexto rasgo, acogen frecuentemente a jóvenes que han sido excluidos de otros espacios educativos, especialmente de los procesos de educación formal acreditados por los ministerios de educación. En Latinoamérica, lamentablemente, muchos procesos educativos generados desde los centros de formación profesional no cuentan con suficiente acreditación, lo cual desanima la formación continua de los educadores y el control de calidad de los procesos educativos. En séptimo lugar, los centros de formación profesional promueven, generalmente, procesos educativos más breves que los promovidos por otros espacios educativos como las escuelas técnicas o las universidades. En Centroamérica, la mayoría de los procesos tienen una duración que va desde los 6 meses hasta los 2 años. Se trata, además, de una educación que suele tener muy en cuenta los avances tecnológicos, especialmente los que se refieren a los procesos de producción. Se trata éste de un rasgo que exige una postura crítica frente a las posibilidades y límites de la ciencia y de la tecnología. 2. Necesidades de formación Los instructores e instructoras consultados mostraron abundante capacidad para identificar y expresar sus necesidades de formación en las áreas pedagógica y didáctica. Demandan, par t icu la rmente, formación relacionada con el planeamiento didáctico y con las didácticas para la enseñanza de su especialidad. 40. a. Pedagogía En el área pedagógica, las instructoras e i n s t r u c t o r e s c o n s u l t a d o s manifestaron su deseo de participar en procesos formativos que les ayuden a profundizar en temas relacionados con las teorías del aprendizaje, los modelos de enseñanza-aprendizaje, pedagogía especializada en las diferentes áreas: (electrónica, mecánica), psicología educat i va, ps icopedagogía, eva luac ión de aprend i za je, planificación y evaluación por competencias, educación adultos y de jóvenes adultos, educación de jóvenes en situación de riesgo. El frecuente interés por el tema del enfoque de competencias como necesidad formativa se debe a que ese tema forma ya parte del léxico (aunque no siempre de la práctica educativa) en los centros de formación profesional5. Es importante, a l respecto, no reduc i r las competencias a aquéllas laborales y referirlas solamente a las demandas del mercado. Es importante asegurar que los educadores seamos capaces de incluir, en nuestros proceso educativos, competencias sociales, políticas, éticas, estéticas, de tal m a n e r a q u e e d u q u e m o s integralmente a los alumnos y alumnas que vienen a los centros de formación profesional. b. Didáctica Los instructores e instructoras manifestaron su demanda de formación en métodos y técnicas de enseñanza participativa, en didáctica para la práctica de taller, en el uso de la tecnología en la tarea educativa. Quieren, además, fortalecer sus habilidades didácticas para facilitar la comprensión lectora. También sugirieron la necesidad de cualificarse en la redacción de objetivos, y más concretamente, en la redacción de objetivos desde el enfoque de competencias. c. En planeamiento didáctico Una de las áreas en las que los instructores e instructoras demandan más formación es el planeamiento didáctico. En concreto, ellos quieren mejorar su capacidad de planear las tareas de aprendizaje, realizar adecuaciones curriculares, atender adecuadamente a la diversidad de formas de aprendizaje, y planificar según el enfoque de competencias. En los centros de formación profesional, como en cualquier ambiente que quiera llamarse educativo, es sumamente importante el planeamiento didáctico. Sin embargo, hay razones que hacen particularmente urgente y original el tipo de planeamiento para el que necesitan capacitarse los instructores e instructoras: en primer lugar, los centros de formación profesional tienen una oferta académica con tiempos más cortos que los ofrecidos en los ambientes de educación 5. Cfr. La formación basada en competencias en América Latina y el Caribe. Desarrollo reciente. Algunas experiencias, en http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas, consultado en noviembre 2007. La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. 41. formal, por lo que se hace necesario una más atenta administración del tiempo. En segundo lugar, los grupos de estudiantes de los centros de formación profesional suelen ser más heterogéneos, lo que exige a los educadores y educadoras ser capaces de generar adecuaciones curriculares que correspondan a la diversidad de formas y ritmos de aprendizaje. En tercer lugar, el hecho de que los estudiantes se mueven en a m b i e n t e s d i v e r s o s q u e complementan la teoría y la práctica (aula, talleres, empresas…) exige planificar equilibradamente el tipo de condiciones educativas que se crean en cada momento y ambiente. En cuarto lugar, el planeamiento didáctico no es sólo una herramienta para evitar la improvisación. En los centros de formación profesional, la p ráct ica de l p laneamiento, e s p e c i a l m e n t e c u a n d o e s participativo, ayuda a los estudiantes a crear una mentalidad proyectual, a generar objetivos, a definir estrategias, lo que, en última instancia será un elemento decisivo en su inserción laboral. Finalmente, la práctica del planeamiento contribuye a crear en el centro de formación profesional no sólo una mentalidad proyectual, sino también una cultura de la evaluación. d . Fo r m a c i ó n p e d a g ó g i c a especializada Los instructores e instructoras están part icularmente interesados e interesadas en la formación pedagógica especializada, es decir, aquélla que les permita generar procesos de aprendizaje en sus áreas específicas de intervención educativa. Mencionan, por e jemplo, la n e c e s i d a d d e c o n t a r c o n herramientas didácticas para la e n s e ñ a n z a d e a u t o c a d , automatización y PLC (Power Line Communication), corte y confección, cert i f icación en proceso MIG (soldadura protegida por gas); TIG (soldaduras mas finas); control de diesel (computarizado), sistema de control numérico, diagnóstico OBD2, diseño computarizado, diseño para vestidos de novia, diseño de material MDF (tipo de madera), control de calidad y procesos productivos, estructuras metálicas, informática, inyección y automat ización, panadería, redes (fibra óptica), multimedia, diseño de paginas web, soldadura especializada, torno computarizado. La f o r m a c i ó n p e d a g ó g i c a especializada tiene la peculiaridad de ser más dinámica que la formación pedagógica "general". Eso se debe a que muchas de esas especial idades se apoyan en tecnologías que están en continua evolución. Muchas "máquinas" que hoy son nuevas, serán obsoletas dentro de pocos años. Tal dinamismo exige a los educadores capacidad de adaptación, honestidad para reconocer que muchas veces está aprendiendo junto a sus alumnos y curiosidad para descubrir todas las 42. potencialidades de las herramientas. Por otro lado, es imposible pensar que los inst ructores e inst ructoras encontrarán fórmulas didácticas para todas e sas e spec ia l i dades mencionadas. Más bien, tendrán que ser capaces, sobre la base de la teoría y de la propia práctica educativa, de construir -junto a los alumnos y alumnas- sus propios modelos y espacios didácticos. Se trata de una tarea que implica el desarrollo de una cultura de la investigación sobre la propia práctica educativa y la capacidad de registrar y compartir los aprendizajes que se generan desde la investigación- acción. Al respecto, los centros de formación profesional deberían crear las condiciones para que se despierte la creatividad didáctica de los instructores e instructoras, y para que los resultados de sus búsquedas sean puestas en común a través de publicaciones, seminarios, diálogos pedagógicos, etc. 3. Consideraciones a partir de las entrevistas Las entrevistas realizadas en los centros de formación profesional nos permiten reconocer los siguientes desafíos para la formación pedagógica de los instructores e instructoras: Ante todo, es importante tener claridad acerca de los distintos niveles de formación profesional en que podemos desempeñarnos como educadores. Podemos distinguir, por ejemplo entre formación inicial (la que se desarrolla en los diversos ciclos de la educación escolar), formación técnica (la que se ofrece en las escuelas técnicas y universidades), la formación ocupacional (directamente orientada a la colocación en el mundo del trabajo) y formación continua (para personas ya insertas en el mundo del trabajo). Cada uno de esos niveles exige un tipo de intervención educativa que le es propio. Es necesario considerar la necesidad de fo rmac ión pedagóg ica especializada, de acuerdo a las diferentes disciplinas, carreras y especializaciones. Esta formación debe ser permanente y variada en sus modalidades. Lo importante es que los centros de formación profesional no sólo estimulen la formación permanente, sino que la provoquen, la acompañen y la verifiquen. Un papel importante lo juegan las a l ianzas con las universidades o con otras instituciones espec ia l i zadas que puedan complementar el trabajo formativo de los centros de formación profesional. Hay que considerar el componente de género como eje transversal que posibilite no sólo la integración, en condiciones de equidad, de mujeres y de hombres en los centros de formación profesional, sino también la creación de ambientes y procesos educativos no sexistas. Igual esfuerzo La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. 43. hay que hacer por crear ambientes educativos inclusivos para las personas con discapacidad, para quienes la inserción escolar y laborar encuentra dificultades adicionales, de tipo estructural, pero sobre todo de tipo cultural. E s impor tan te p r i v i l eg ia r metodologías participativas, críticas y cooperativas, como alternativa a los modelos individualistas y compet i t i vos de enseñanza- aprendizaje. De esa manera, los centros de formación profesional estarán construyendo un modelo social más democrático y solidario. A la hora de realizar el planeamiento educativo y curricular, conviene orientar los procesos formativos tanto al desarrollo de las competencias que requieren los sectores productivos (fin económico de la educación), como al desarrol lo de otras potencialidades del ser humano, vinculadas a su dimensión política, social, afectiva, etc. (fin político de la educación). Es urgente que los centros de formación profesional inviertan en la actualización de sus salas de recursos, especialmente en el área de biblioteca, incluyendo la adquisición de revistas especializadas tanto en formato impreso como digital. La disponibilidad de estos recursos fo r ta lecerá la inves t igac ión bibliográfica, ayudará a fundamentar la teoría y a generar una cultura de la consulta crítica. Es igualmente urgente promover el trabajo en redes para generar sinergia entre las personas y entre las instituciones educativas del área, del país y de la región. Este trabajo en redes debe ser tanto interinstitucional como in t ra ins t i tuc iona l . Una comunicación saludable con agencias educativas lejanas exige una buena comunicación en casa. En este sentido, las nuevas tecnologías de la comunicación pueden jugar un importante papel. Es impor tante prop ic ia r e l protagonismo de todos los actores de la comunidad educativa en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Un cl ima de fami l ia -menos burocrát ico, más humano y humanizante- contribuye a crear mejores condiciones para el aprendizaje. Es importante no ver el trabajo como elemento final, sino como una dimensión humana que acompaña todo el proceso educativo y que determina el tipo de relaciones que se establece en los diferentes ambientes. No es menos educativo el taller que el aula, ni aula que el patio, ni el patio que la empresa. El centro de formación profesional, además, educa no sólo para y desde el trabajo, sino sobre todo para y desde el trabajo decente, es decir, asegurando que el trabajo-educación sea espacio para el desarrollo 44. humano integral. Se trata de reconocer las pos ib i l idades educativas del trabajo: en el centro de formación profesional se educa trabajando y se trabaja educando. La formación pedagógica de los instructores e instructoras debe ayudar a superar una visión trasmisora y mantenedora de la formación profesional, para adoptar una perspectiva más proactiva que incluya la innovación, la investigación- acción, el autocuestionamiento de las propias prácticas educativas, la propuesta de alternativas. Los instructores e instructoras de los centros de formación profesional deben estar convencidos de que el punto de partida de la formación no puede estar constituido por las demandas de la actual estrategia de globalización neoliberal, sino por la realidad concreta de los seres humanos que participan en el hecho educativo. A quienes debemos "fidelidad pedagógica" es a la realidad, no al mercado. En ese mismo sentido, los educadores debemos adoptar una visión humanizante del trabajo, como realidad humana, no reducible a categorías propias del mercado como capital humano, inversión laboral, productividad, eficiencia y efectividad, competitividad… Conclusión Otra formación profesional para otro mundo posible El contexto en el que desarrollamos hoy la formación profesional está marcado por lo que solemos llamar globalización. La globalización no es un fenómeno nuevo -está vinculado a muchas o t ras fo rmas de colonización y de imperialismo del pasado- pero es hoy un proceso más extendido y acelerado que en otras épocas. El actual proceso globalizador es, en realidad, una gran estrategia de expans ión del mercado, un mecanismo de acumulación de capital liderado por las grandes empresas transnacionales, que obliga a reducir el rol de los Estados y, por lo tanto, su capacidad de incidir en las políticas públicas. Con mucha frecuencia, las políticas educativas de nuestros países tienden a "ajustarse" o "acomodarse" a ese modelo de mercado global y a sus demandas de mano de obra. Por eso, es frecuente que se acuñen en educación terminologías propias del mundo de las empresas: control de calidad, capital humano, recursos humanos, inversión, mercado de trabajo, plan estratégico, etc. La formación profesional no escapa a ese ajuste o acomodamiento. Más aún, la formación profesional suele ser pensada de acuerdo a las demandas de mano de obra que exige la competitividad en un mundo globalizado. La ciencia y la tecnología que adoptamos y enseñamos en La formación profesional en Centroamérica. Desafíos para la formación pedagógica de instructores e instructoras. 45. nuestras instituciones se desarrollaron también a la sombra del gran capital y a su servicio. Nos preguntamos entonces: ¿Es esa la única forma de ver y entender el mundo, la educación y la formación profesional? ¿Hay alternativas, o tenemos que resignarnos? ¿De qué forma debemos reaccionar los educadores de los centros de f o r m a c i ó n p r o f e s i o n a l d e Centroamérica? Esas son preguntas serias y complejas cuyas respuestas exige reflexión, diálogo y honestidad con la realidad. Por de pronto, y a manera de pistas para la reflexión, podemos sugerir lo siguiente: Para construir ese mundo en el que quepamos todos y todas, no nos sirve la actual estrategia de globalización neoliberal, ni la educación puesta a servicio de esa estrategia. Son necesarias otra educación y otra formación profesional, pues las actua les es tán pensadas y moldeadas en función de la actual estrategia globalizadora y para el mundo que con ella nos han diseñado. Para repensar la educación que necesitamos, podemos partir del "otro rostro" de la globalización: no del rostro del mercado, del libre comercio, de la acumulación de capital, de los TLC; sino del rostro de las víctimas de ese mercado, de ese libre comercio y esos TLC: los aproximadamente ocho millones de personas que mueren de hambre al año en el mundo (de los cuales cinco millones son niños, según la FAO); los 820 millones de seres humanos que presentan carencias nutricionales tan severas que les impiden el desarrollo normal de sus funciones vitales. Y esto sucede en un planeta que produce un volumen de alimentos capaz de alimentar adecuadamente a 12.000 millones de personas, casi el doble de su población, siempre según la FAO. Allí están también los rostros de los centenares de centroamericanos muertos este año en su camino hacia el norte rico; los rostros de los millones de seres humanos que intentan sobrevivir con menos de un dólar diario; los rostros de los miles de centroamericanas y centroamericanos sin acceso a servicios adecuados de educación y salud, porque no pueden pagar por ellos. Ese es parte del otro rostro de la globalización. Podríamos decir que ese es el rost ro perverso: la globalización del hambre, de la inequidad, de la negación a la diversidad cultural. Y lo peor de todo es que ese modelo, así como es de perverso y excluyente, se autopresenta como el "mejor posible", y por lo mismo, sin alternativas. Este mundo así configurado ha sido desc r i to f recuen temente - y cínicamente- como "sociedad de la in fo rmación" , " soc iedad de l conocimiento", "sociedad de la 46. tecnología", cuando la información, el conocimiento y la tecnologías no son las realidades que marcan la vida de mayoría de los seres humanos. Para ser honestos con la realidad, quizá tendríamos que hablar más de "sociedad de la exclusión", "sociedad de la aniquilación de las diferencias culturales", "sociedad de la migración forzada", etc. Los educadores no podemos resignarnos a creer que este es el mejor de los mundos posibles. Desde esa perspectiva, podríamos entonces hablar de la necesidad de otro mundo: en el que podamos "globalizar" los derechos humanos, la justicia, la solidaridad, el diálogo intercultural, el trabajo decente, el derecho de todos a gozar de los beneficios de la ciencia sin dañar el mundo en que vivimos, el respeto a las diferencias y la resistencia frente a lo que F. Hinkelammert llama "huracán de la globalización"6. Bibliografía BRAIDO Pietro, El sistema educativo de Don Bosco, Publicaciones del Inst i tuto Teológico Sales iano, Guatemala, 1984. CINTERFOR/OIT, Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional. Educación Tecnológica. n.141, oct.-dic. 1997. Entrega especial. GARCÍA, Mario, La formación profesional como puente para el empleo y la inserción laboral de los jóvenes : per spect i va de la cooperación internacional, OIT, San Salvador, 1997. Extraído el 25 de m a r z o d e 2 0 0 7 d e : http://www.ilo.org/public/spanish/regi on/ampro/mdtsanjose/papers/estudi o1.htm DACUM y SCID, Centro de Formación Nicaragüense-Holandés Simón Bolivar, Managua 1997. DUCCI María Angélica, El enfoque de competenc ia labora l en la perspect iva internacional, en Seminario internacional sobre formación basada en competencia labo ra l : s i t uac ión ac tua l y perspectivas, Guanajuato 1996. HINKELAMMERT F., El sujeto y la Ley, Ed. UNA, Heredia 2003. 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