105TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 La República Federal de Centroamérica. Julio Gutiérrez1 INTRODUCCIÓN Como hipótesis de trabajo se pretende mostrar que el proyecto de Federación de Repúblicas de Centroamérica era viable, una vez que se consolidara la independencia de España, si se cumplían las tres condiciones mínimas necesarias: población, territorio y voluntad política. No obstante contar con las primeras dos, la principal condición de posibilidad no se cumplió, debido a los conflictos de intereses antagónicos existentes en la región, particularmente entre Guatemala y el resto de provincias. El proyecto de la federación ciertamente tenía viabilidad, pero con matices que hay que explicar: los intereses elitistas y antagónicos fueron reforzados por otros condicionamientos que es necesario destacar. La viabilidad del proyecto estuvo en las condiciones materiales que posibilitarían el progreso económico de la región, pero sus promotores no contaron con la voluntad política de las clases dirigentes, las cuales optaron por la defensa de los intereses locales en contra de los regionales. En esta falta de voluntad política de los sectores económicos dominantes, particularmente establecidos en Guatemala, radica el fracaso del proyecto de unir Centroamérica en una federación de repúblicas. El trabajo se desarrolla en tres partes: en la primera, se destaca la herencia colonial y la forma de proclamación de la independencia de Centroamérica como antecedentes inmediatos a al proyecto de la federación. En la segunda parte se desarrolla la temática de las condiciones de viabilidad del proyecto federal; finalmente, en la tercera parte se desarrolla lo que se considera la 1Director de la Escuela de Teología de la Universidad Don Bosco, julio.gutierrez@udb.edu.sv No. 35 ISSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco, year 17, No.35, July-December 2019, p. 105-117 SSN 1994-733X, Editorial Universidad Don Bosco, año 17, No.35, Julio- Diciembre de 2019, p. 105-117 La República Federal de Centroamérica. Antecedentes y dificultades106 causa fundamental del fracaso de la federación: el antagonismo irreconciliable de intereses económicos entre las élites de las principales provincias de la región centroamericana: Guatemala y El Salvador. El trabajo finaliza con algunas conclusiones y consideraciones a propósito de la proximidad del bicentenario de la proclamación de la Independencia de los países centroamericanos. El tema adquiere actualidad, se torna interesante. La viabilidad de la Federación de Repúblicas de Centroamérica sigue siendo un tema que se debe tratar con seriedad y rigurosidad, particularmente por los índices de subdesarrollo en que vive sumida su población. Pero además, porque las élites económicas ya se han “federado” y están sacando ventaja de las oportunidades que les ofrece la región. ¿Es posible, es viable, es factible la unidad centroamericana? Y si lo es, ¿qué hace falta para impulsarla? 1.- ANTECEDENTES DEL PROYECTO FEDERAL Entre los antecedentes al proyecto de federación de las provincias de Centroamérica, me parece que vale la pena destacar dos aspectos que fueron determinantes en la configuración de la realidad política y económica de las nuevas naciones emancipadas. Por un lado, la herencia colonial, especialmente a partir de las Reformas Borbónicas, y por otro, la forma en que se logró la independencia. Veamos ambos aspectos con más detalle. 1.1.- LA HERENCIA COLONIAL A RAÍZ DE LAS REFORMAS BORBÓNICAS La preocupación de la monarquía española por controlar las finanzas en sus colonias surgió desde muy pronto, debido a los conflictos con el vigoroso grupo de los encomenderos, quienes contaban con suficiente poder y autonomía en la región: Los intentos realizados por imponer la voluntad real y disputar el poder de la elite criolla se habían iniciado tiempo atrás. De hecho, desde el siglo XVI habían estallado conflictos entre la burocracia colonial y la élite de encomenderos locales. Pero la verdadera pugna de intereses contrapuestos no se desarrolló sino hasta el siglo XVIII2. Durante este siglo, la Corona española buscó recuperar y consolidar el control sobre las colonias americanas. Toda una serie de reformas fue implementada en esa dirección: las Reformas Borbónicas [desde Carlos III, 1759-1788, hasta Carlos IV, 1788-1808] se propusieron “reorganizar la estructura administrativa, fiscal y militar del Imperio español” y “mejorar el control hispánico de las colonias americanas, con el objetivo principal de mejorar las finanzas reales”3. El interés principal de la Corona, como se deduce de la fuente anterior, fue económico: mejorar el control administrativo para lograr mayor recaudación 2 Pérez Brignoli, p. 48. 3 Ibidem. 107TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 de impuestos. Para lograrlo, había que reestructurar las sociedades coloniales, los territorios y las instituciones realistas, con el fin de romper con los poderes locales. Entre las reformas propuestas, se pueden señalar las siguientes: Promover los intercambios directos entre la península Ibérica y las colonias… Limitar el poder eclesiástico… Apoyar a los productores de las provincias… con el fin de liberarlos de los comerciantes de la capital [Guatemala]. Reformar la estructura administrativa… Transformar el sistema impositivo…4 Es evidente la presencia de “poderes locales”, tales como el eclesiástico y el de los comerciantes de la capital de Guatemala, los cuales significaban oposición no solo a la autoridad hispana, sino a los “productores de las otras provincias” de la región, como San Salvador, Tegucigalpa y Comayagua en Honduras; León y Granada, en Nicaragua, y San José, en Costa Rica. En términos generales, la estrategia de España de establecer un nuevo sistema de ciudades y de sus sociedades correspondientes, ligadas directamente al control de la Corona, por medio de la creación de nuevas metrópolis regionales, fracasó, pues “no fue posible para la administración colonial quebrar el poder de los comerciantes monopolistas de la ciudad de Guatemala”5. Al contrario, el problema que fraguó la autoridad hispana, sin proponérselo, estuvo precisamente en que, al tratar de ligar cada provincia de Centroamérica directamente con la metrópoli europea, sin crear ni promover vínculos intrarregionales, impidió la integración económica regional: El imperio español nunca estableció comercio o interdependencia económica o comercial alguna entre las diferentes provincias centroamericanas. Todas las colonias fueron organizadas hacia el comercio con la capital del Imperio en una clara estructura de economía colonial, es decir, se exportaban a España materias primas y productos diversos reexportables al resto del mundo, y se enviaba a las colonias productos de mayor valor añadido. No se establecieron intereses comunes intrarregionales, y además las comunicaciones se desarrollaron fundamentalmente hacia los puertos de embarque6. Precisamente por esto, y a pesar de los ambiciosos propósitos, el balance general al finalizar el período de dominación española, no fue favorable para la Corona: Al término del período colonial, ¿qué modificaciones sustanciales se derivaron de la aplicación de las reformas borbónicas en Centroamérica? Es indudable que los intentos por debilitar a la elite mercantil guatemalteca… fracasaron… no fue posible para la administración colonial quebrar el poder de los comerciantes monopolistas de la ciudad de Guatemala7. Por el contrario, haber enfocado los mayores esfuerzos de reforma en la capital guatemalteca, produjo el efecto contrario al esperado en los otros actores sociales del resto de provincias de la región: “Los provincianos percibieron entonces los cambios en la administración colonial como un medio para incrementar el poder de Ciudad de Guatemala sobre los productores de las provincias de Centroamérica”8. Lejos de diversificar los centros de administración, en orden a la mejora del control fiscal a favor de la Corona, se fortaleció el poder de la élite de la mayor de las ciudades de la región, Guatemala, y se agudizó el descontento de las otras 4Pérez Brignoli, p. 49. 5 Idem, p. 56. 6Vicente, G., p. 564. 7Pérez Brignoli, p. 63. 8 Pérez Brignoli, p. 56. La República Federal de Centroamérica. Antecedentes y dificultades108 élites regionales contra aquella. La posible unidad centroamericana se puso cuesta arriba. 1.2.- LA INDEPENDENCIA PROCLAMADA El auge y generalización de los movimientos independentistas por todo el continente americano, a partir de la segunda década del siglo XIX, pero de manera especial el caso de México, influyó en los sectores dominantes de las provincias de Centroamérica para que se decantaran por sumarse a dichos movimientos: “Las noticias de la independencia de la mayor parte de América del Sur y el éxito del proceso de independencia en México ejercieron gran influencia en América Central”9. Otros autores afirman, incluso, que los “sucesos de México precipitaron la independencia de Centroamérica”10. No obstante la presión regional a favor de la independencia de España, tenía que ser el poder local el que diera el paso definitivo hacia esa dirección: La oligarquía sabía que después de la proclamación del Plan de Iguala en México y del triunfo evidente del movimiento independentista de la América del Sur, la capitanía general de Guatemala no podía continuar en su estado de colonia de España. Estos hechos, y la efervescencia republicana que se empezaba a sentir en el istmo, convencieron a la aristocracia colonial de que tenía que ser ella la que debía proclamar la Independencia si quería seguir conservando en sus manos el poder político11. Ahora bien, la opción por la independencia no fue por nobleza, virtud o solidaridad con los sectores populares, sino más bien por temor a que éstos llegaran a tomar conciencia del acontecimiento independentista y terminaran apoyando a los sectores que pugnaban por la emancipación centroamericana: “Desde los levantamientos de 1811 la clase dominante centroamericana se encontraba aterrada con la posibilidad de que en el seno de la región se pudiese dar un alzamiento popular articulado”12. El terror se agudizó al considerar la posibilidad de que las numerosas sublevaciones populares, que venían ocurriendo por toda la región, encontraran eco en el movimiento republicano, que buscaba organizarse a escalas cada vez mayores: “Desde el comienzo de las guerras de independencia que se daban en todo el continente y la proclamación de las Cortes de Cádiz, en toda la región… dio comienzo un nuevo movimiento republicano que entre 1820 y 1821 buscó la forma de organizarse a nivel nacional…”13. Los levantamientos populares y el movimiento republicano, y la posibilidad de que se unieran, son los hechos que convencieron “definitivamente a la aristocracia colonial de la necesidad de proclamar la independencia para así tener la posibilidad de seguir conservando en sus manos el poder político”14. El hecho de que la proclamación de la independencia de Centroamérica se haya realizado sin una “guerra de independencia” configuró un escenario nada 9Bonilla, A., p. 26. 10 Martínez Díaz, p. 197. 11Pérez Brignoli, p. 93 12Vicente, G., p. 258. 13Ibidem. 14Ibidem. 109TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 propicio para las nuevas naciones soberanas. Una independencia no peleada, y por tanto no ganada, impidió el surgimiento y posterior consolidación de una sociedad unida, forjada por la lucha contra un enemigo común. Centroamérica, aunque tuvo enemigos comunes, no peleó contra ninguno de ellos en forma unida. Este escenario “pacífico”, producto de una independencia pactada, propició que la complejidad de las relaciones de poder entre las dos principales provincias centroamericanas, Guatemala y El Salvador, se viera agudizada15. En las luchas por el poder de la época, a las provincias de Guatemala y El Salvador les tocaría jugar un papel de primer orden. Por su función político- administrativa, actividades económicas y porcentaje de habitantes; se trataba de los centros más importantes de todo el Reyno de Guatemala, con elites poderosas cuya automarginación o participación en las luchas de entonces decidía prácticamente el resultado final del conflicto. Como veremos más adelante, todo el proceso de unificación estatal que fracasa hacia 1840 tuvo como agentes centrales a estas dos provincias16. Por otra parte, las disputas entre los principales bandos en pugna no fueron resueltas, ni siquiera mitigadas, por la declaración de independencia, sino simplemente fueron posicionadas en un nuevo escenario, donde élites económicas dominantes luchaban por controlar la región: Como agentes centrales en la compleja dialéctica de la formación estatal centroamericana podemos destacar, grosso modo, las siguientes clases, fracciones o grupos sociales: a) las masas populares… b) la fracción progresista republicana, proveniente en su mayor parte de los propios sectores dominantes, comerciantes, terratenientes, alta y mediana burocracia, etc., pero que también se nutrió fuertemente de otros sectores sociales, por ejemplo de las clases medias, y c) los grupos conservadores, grandes terratenientes y comerciantes, alta burocracia, etc., vinculados directa o indirectamente, con los viejos intereses coloniales17. El nuevo escenario de pugnas por el poder tuvo incluso coordenadas geográficas claramente definidas: “Las ciudades independentistas antes de 1820… eran San Salvador, Tegucigalpa, León y Granada. San Salvador tenía la particularidad de estar en medio de ciudades de tradición conservadora: la misma Guatemala, Santa Ana, San Vicente y San Miguel”18. El resultado casi inmediato del pacto de independencia se vio en el ámbito político: “Guatemala proponía un centralismo que implicaba la continuidad de su hegemonía colonial; por su parte, algunas provincias, entre ellas Costa Rica y Nicaragua, reclamaban una autonomía que iría a desembocar, finalmente, en su adhesión al federalismo”19, impulsado desde San Salvador. En resumen, los antecedentes de la Federación no eran promisorios para Centroamérica, pues, aunque contaba con condiciones de posibilidad de desarrollo, tal como se verá en el siguiente apartado, y en un ambiente internacional propicio para ello, pesó más el fraccionamiento regional y los intereses antagónicos de los principales sectores económicos: Sin embargo, una matriz fraccionada en regiones o provincias con grupos dominantes celosos de sus prerrogativas coloniales no podía constituir el mejor punto de partida. Este elemento original que aportaba el saldo de la dominación 15Cfr. Martínez Díaz, pp. 166-167. 16Pérez Brignoli, pp. 75-76 17Ídem, p. 73. 18Cfr. Pérez Brignoli, p. 87. 19 Martínez Díaz, p. 167. La República Federal de Centroamérica. Antecedentes y dificultades110 española no desaparecería a lo largo del período y haría el marco del proyecto sumamente conflictivo, con elites divididas por encontrados intereses20. 2.- LA VIABILIDAD DE LA FEDERACIÓN La región centroamericana contaba con las condiciones básicas de posibilidad para embarcarse en el proyecto de fundación de una federación de repúblicas: su posición geográfica y extensión territorial, la fertilidad de sus tierras y su población. 2.1.- REGIÓN GEOGRÁFICA DE GRAN IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA En cuanto a condiciones materiales de posibilidad para una promisoria fundación de una confederación de provincias de Centroamérica, en la época de la independencia, esta región las tuvo y de las mejores: territorio, población y aparato administrativo. Lo primero era garantía de riqueza, lo segundo garantizaba la reproducción de la riqueza por medio del trabajo, y lo tercero debía de garantizar la administración del trabajo y la consecuente distribución de la riqueza. Esto último terminó siendo el eslabón débil de esta cadena. La región geográfica que comprendía el Reino de Guatemala, antes de la proclamación de la independencia, “tenía una extensión superior a lo que hoy conocemos como Centroamérica, pues también era parte de ella el actual Estado de Chiapas…”21, por el noroeste, y la “Provincia de Veraguas, en el Reyno de Tierra firme, distrito de la Audiencia de Santa Fe”22, por el sureste. La superficie de esta región alcanzaba los 592.000 kilómetros cuadrados, extensión suficiente para albergar a una buena cantidad de población, distribuida en ciudades y pueblos. Ciertamente, la escasez de tierra no sería un problema en el proyecto de federación de naciones. Pero además, esta extensión territorial está rodeada por los océanos Atlántico y Pacífico, lo que en ese tiempo significó la posibilidad de la construcción de un canal que conectara ambos océanos, aprovechando las posibilidades naturales que ofrecía el territorio de Nicaragua, vía río San Juan: “Algunos aludían a su privilegiado lugar entre los mares y los continentes… Se creía en un futuro dado por la naturaleza: la posibilidad de construir un canal interoceánico que haría de Centroamérica el centro del mundo”23. Ser “el centro del mundo” y un lugar de interconexión entre ambos mares, posibilitando así el transporte de toda la mercadería de la costa pacífica hacia el atlántico norte, era el atractivo mayor de la región, y factor promisorio de progreso para la proyectada federación. Unas décadas después de la Independencia, Gerardo Barrios seguía convencido de que la privilegiada posición geográfica de Centroamérica era clave para el progreso de la región: “Si al presente mi País estuviera unido, sería de los más importantes del mundo por su posición geográfica”24. 20 Pérez Brignoli, p. 104. 21Ayala Benítez, p. 13. 22Cfr. Pérez Brignoli, p. 10. 23Díaz Arias, p. 4. 24 López Bernal, citando una carta que Gerardo Barrios envió a sus amigos en Centroamérica; el autor aclara que “mi País” se refiere a Centroamérica y no a El Salvador. Puede deducirse de la misma frase, donde Barrios habla de la posición geográfica. 111TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 2.2.- FERTILIDAD DE LA TIERRA La región centroamericana fue valorada por el potencial de progreso que ofrecía, lo que significa que era posible un proyecto de desarrollo a escala regional: “Un sitio así puede propiciar el desarrollo comercial y el bienestar de sus pueblos y ciudadanos. De hecho las elites de la independencia no dejan de exaltar este tesoro de la condición ístmica, la fertilidad de las tierras y la bondad del clima”25. La fertilidad se vio muy pronto demostrada con la productividad de sus tierras: “La diversidad y particularidad de la estructura productiva en las distintas regiones de Centroamérica estuvo acompañada por una tendencia hacia la especialización”26, que garantizaba, por un lado, la producción de granos básicos para el autoconsumo, y por otro lado, la producción especializada para la exportación: el caso de El Salvador es el más sonado, especializado en la producción del añil. Pero también hubo otras actividades económicas: la ganadería en Nicaragua y Choluteca; la minería en la región central de Honduras, como la actividad preponderante; en Guatemala hubo especialización en producción de algodón, hilos y telas; el cacao y el tabaco en Costa Rica. Se podrían citar muchos ejemplos más, como la caña de azúcar, los bosques, que llegarían a proporcionar madera en abundancia; el café, ya entrada la segunda mitad del siglo XVIII; y sin dejar de mencionar las posibilidades de desarrollo que ofrecía la zona costera, extensa por ambos mares. La productividad de las tierras centroamericanas fue otro de los factores que prometían un futuro exitoso al proyecto federal. 2.3.- POBLACIÓN La población del Reino de Guatemala, previo a la independencia, era suficiente como para afirmar que no era una región despoblada. Ciertamente, no era una población heterogénea, pues la componían blancos (españoles e ingleses), criollos, campesinos, indígenas, negros y mulatos, y no estaba distribuida proporcionalmente a lo largo y ancho del istmo, sino más bien concentrada entre las urbes de Guatemala y San Salvador, con cerca del 50% del total de la población en esta parte. Sobre el número de habitantes del Reino de Guatemala en las primeras dos décadas del siglo XIX se sabe que “Chiapas…, contaba en 1808, con 109 pueblos y poco más de 100,000 habitantes en total. Guatemala, junto con Quezaltenango, poseía cerca de 200 pueblos y poco más de 363,000 habitantes; San Salvador y el partido de Santa Ana tenían… cerca de 240,000 habitantes; la intendencia de Comayagua, junto con Tegucigalpa… un poco más de 93,000 habitantes; la intendencia de León de Nicaragua… 140,000 habitantes; la provincia de Costa Rica… 47,000 habitantes”27. Estas cifras dan una idea sobre la cantidad de 25 Díaz Arias, p. 4. 26Pérez Brignoli, p. 34. 27Ayala Benítez, p. 13. La República Federal de Centroamérica. Antecedentes y dificultades112 población existente en la región: no era deshabitada ni mucho menos. “Estudios más recientes, consideran que la población del Reino de Guatemala en vísperas de la independencia, hacia el año de 1820 era de un millón 227,000 habitantes, sin contar Chiapas”28. El interés de este apartado es simplemente mostrar que la Centroamérica del período independentista no era una región despoblada; contaba con recurso humano abundante para echar a andar un proyecto tan ambicioso como la federación de repúblicas. 3.- LAS CONTRADICCIONES PRINCIPALES: ECONOMÍA Y PODER POLÍTICO En la hipótesis de trabajo se afirma que la federación de naciones de Centroamérica era posible como proyecto geopolítico, pero por causa de intereses caudillistas no fue viable su consolidación. Hasta ahora se ha mostrado que existían condiciones de posibilidad para el proyecto federal, tanto en el ámbito interno (tierra, población), como en el internacional (posición geográfica, movimiento independentista continental). Es momento de ver en qué consistieron “los intereses caudillistas” que llevaron al fracaso dicho proyecto. Entre los requisitos necesarios para que una comunidad se convierta en una nación están la viabilidad económica y cultural, y seguir un proceso de expansión territorial e integración social, por encima de todo segregacionismo29. Las primeras dos condiciones estaban presentes en Centroamérica: la población no solo era suficiente, como se dijo antes, sino que además estaba constituida por una enorme riqueza cultural, tanto por la variedad de sus etnias autóctonas como por la presencia europea y africana. Aunque, es preciso decirlo, en ese momento esa “diversidad cultural” fue vista como problema, pues se consideraba que cualquier grupo social o étnico no empapado de la cultura occidental europea era un obstáculo al progreso. La integración social fue la condición que no se logró cumplir para hacer de Centroamérica una sola nación. La integración fue imposible debido a los intereses antagónicos de los grupos caudillos, quienes, en defensa de sus prerrogativas, favorecieron la constitución y separación de las pequeñas repúblicas centroamericanas en “parodias de nación”, como afirmaba Gerardo Barrios en la década de 186030. Unos años antes, a los líderes de estos grupos caudillos el mismo Barrios les reprochaba lo siguiente: “Desde Roma grito que el fraccionamiento de Centro América lo han producido las mezquinas aspiraciones y la ignorancia”31 de las clases dirigentes de la región. Las décadas anteriores y posteriores a la declaración de la independencia estuvieron marcadas básicamente por dos fuertes contradicciones entre los grupos de poder en Centroamérica. La contradicción más fuerte fue económica, entre los grandes comerciantes, radicados en Guatemala, y los productores, residentes en las distintas provincias, quienes dependían de los 28 ídem. 29Cfr. López Bernal, citando a Hobsbawn, p. 36. 30López Bernal, p. 36. 31Cfr. López Bernal, p. 37. 113TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 compradores de la metrópoli para colocar sus productos de exportación en el mercado colonial32. La otra contradicción surgió en el ámbito político: qué grupo detentaría el control político y qué tipo de gobierno instauraría. En torno a estas dos cuestiones giraron y se estructuraron los enfrentamientos entre las clases en conflicto. ¿Qué grupo o facción se queda con el control de la administración pública? ¿Qué forma de gobierno es la más conveniente para regir el futuro de la nueva nación centroamericana? El abanico de posibilidades abiertas para estas interrogantes fue el siguiente: un régimen que conservara fidelidad a la Corona; la anexión al imperio de Iturbide, de México; la constitución de la federación de repúblicas; y una suerte de separatismo nacionalista, con tendencia segregacionista. En todos los casos, como se vio antes (apartado 1.2) y como se verá a continuación, el movimiento independentista fue marcadamente elitista, sin participación de los sectores populares, campesinos e indígenas mayoritariamente. 3.1.- LA CONTRADICCIÓN ECONÓMICA Es la contradicción surgida entre los comerciantes guatemaltecos y los productores del resto de las provincias, especialmente de San Salvador. Anteriormente se mostró que en Centroamérica la herencia colonial más importante fue la consolidación de una clase social con suficiente poder, “el único poder local efectivo y actuante era el integrado por la elite mercantil de Ciudad de Guatemala, bien representada (con miembros de las principales familias de comerciantes de Guatemala) en el cabildo de la ciudad y en otras instancias del poder colonial”33. Esta clase estaba interesada en un régimen de gobierno que garantizara, por un lado, la continuidad de sus privilegios, especialmente el del monopolio de la comercialización directa entre Centroamérica y la Colonia, y por otro lado, la mayor estabilidad social y política que fuera posible en la región. Era la clase con mayor identificación con el régimen español, “aliada al régimen colonial, ante todo por la amenaza de inestabilidad política y porque su comercio estaba ligado a Cádiz…”, a la que se habían unido “los productores de textiles… quienes veían el libre comercio con los extranjeros como una amenaza, por la masiva importación de telas inglesas que se podría producir en caso de liberalizar totalmente el comercio”34. La amenaza al monopolio del comercio exterior venía, en este período, de la presencia inglesa en la región, tal como lo señala la fuente anterior. En efecto: Los asentamientos ingleses en la costa Mosquitia incrementaron su población muy rápidamente… el mayor desarrollo ocurrió en Bluefields donde –hacia 1755– había cuatro pueblos separados que conformaban cerca de 1.000 habitantes, entre blancos, indios, negros y mestizos de todo tipo… la presencia inglesa en la costa Mosquitia alteró profundamente esta región, desde todos los puntos de vista: económico, cultural…35. 32Cfr. Pérez Brignoli, p. 88. 33Pérez Brignoli, p. 65. 34 Ídem, p. 66. 35Ídem, p. 60. La República Federal de Centroamérica. Antecedentes y dificultades114 Esta presencia inició instalándose en la costa atlántica de Honduras y Nicaragua, pero muy pronto estableció su principal base de operaciones en Belice, desde donde se controlaban las rutas comerciales hacia Europa: Belice se convirtió en los años previos a la Independencia en el principal asentamiento de los ingleses en Centroamérica. Contaba con alrededor de 3.500 habitantes y dominaba el comercio de contrabando centroamericano. Después de la Independencia, Belice ocupó el papel principal en el abastecimiento de mercancías europeas para Centroamérica36. Mientras que la élite guatemalteca veía en los ingleses a sus principales oponentes, en las provincias centroamericanas, los productores locales trataban de emanciparse del control guatemalteco: Los conatos de rebelión en El Salvador y Nicaragua (1811) manifestaban el repudio al monopolio comercial impuesto por la elite de Guatemala. (…) Por otro lado, era evidente que en Nicaragua, Costa Rica, Honduras y El Salvador, los hacendados y comerciantes locales luchaban por su emancipación comercial, alegando su derecho a comerciar con ingleses, o al menos con los puertos de Cartagena, La Habana y Panamá, autorizados, desde 1810, a intercambiar productos con la isla de Jamaica37. Como puede verse, la amenaza al monopolio del comercio de exportación era real por parte de la presencia inglesa en la región centroamericana, la cual gozaba de aceptación entre los productores descontentos con la élite guatemalteca. Incluso, en la misma Guatemala había sentimientos favorables a la presencia inglesa: “En la propia Guatemala, un nuevo grupo de comerciantes había empezado a vincularse mercantilmente con los ingleses de Belice, y en consecuencia tenían interés en liberalizar el comercio con los extranjeros”38. Esta contradicción entre las élites dominantes guatemaltecas y las del resto de provincias de la región, que giró en torno a los intereses económicos de los principales grupos de poder existentes durante el período independentista, condicionó en gran medida el proyecto de unidad regional. Pero no fue la única; la contradicción en el ámbito político también fue determinante. 3.2.- LA CONTRADICCIÓN POLÍTICA Aunque se trata de otro ámbito, los protagonistas son los mismos que se mencionaron en el apartado anterior, ya que entre los intereses económicos y los intereses políticos existe una estrecha relación, difícil de romper: la economía sustenta a la política, ésta a su vez sirve a los intereses de aquélla. De la misma manera, la ubicación geográfica de los diferentes actores sigue el mismo patrón: la ciudad capital más importante enfrentada a las provincias. Así, los grupos de poder económico en Guatemala detentan también el poder político en el gobierno de la región, en alianza con otros grupos económicos en las ciudades capitales del resto de países: 36Ídem, p. 63. 37Idem, p. 65. 38Ídem, p. 65. 115TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 Los grupos sociales más retrógrados se localizaban ante todo en las antiguas capitales coloniales de provincia. En Ciudad de Guatemala tiene su asiento un poderoso grupo de terratenientes/mercantil que detenta el mando en la provincia, pero que tiene, además, influencia gubernativa a todo lo largo del Reyno39. La influencia gubernativa de los guatemaltecos fue tan determinante en Centroamérica debido a que la mayor parte de funcionarios de la administración pública llegó a ser de ese país: “El poder de la élite comerciante guatemalteca contaba con el respaldo del aparato administrativo público, en el cual 700 funcionarios eran criollos de esa nación, de 740 que lo conformaban, avalados por la Corona española40”. Mientras que los grupos rebeldes que se oponían al régimen pro colonial se ubicaban en el resto de provincias: “El elemento de la elite que abraza ideales independentista republicanos se localiza principalmente en la región salvadoreña pero también tiene algún peso en Granada, San José (Costa Rica), Tegucigalpa…”41 y en Guatemala, como se explicó antes, cuando se dijo que en la misma capital había simpatizantes de la liberalización de comercio, a favor de las relaciones con los ingleses radicados en Belice. Queda demostrado que, en el período en que se enmarca este trabajo, los sectores sociales que hegemonizaron la economía en Centroamérica fueron los mismos que ostentaron el poder político, evidenciando que el interés económico y el interés por el control político coincidieron en las élites pudientes de la región, radicadas particularmente en Guatemala. Esta coincidencia de intereses privó a los sectores populares de las repúblicas de Centroamérica de un futuro promisorio, si se hubiese dado la unidad en torno al proyecto federal: El siglo [XVIII] comenzó con el monopolio mercantil guatemalteco y terminó con el control intacto de esta elite sobre los cosecheros de añil salvadoreños y los ganaderos de la Centroamérica meridional… este monopolio no modificado en las relaciones interprovinciales perpetuó el antagonismo entre provincianos y comerciantes guatemaltecos, pudiendo esta situación haber reforzado otros factores que tendieron hacia el separatismo en las décadas posteriores42. El antagonismo de los intereses entre capitalinos guatemaltecos y líderes de las provincias llegó a ser del todo irreconciliable que derivó en enfrentamientos entre las naciones centroamericanas, minando toda posibilidad de integración regional: El enfrentamiento entre los comerciantes de la capital y los propietarios provincianos se mantuvo y exacerbó en los años siguientes a la declaratoria de la Independencia, conduciendo a la guerra civil y a la posterior fragmentación en estados soberanos de lo que durante casi tres siglos había constituido la Audiencia o Reyno de Guatemala43. La Federación de Repúblicas de Centroamérica no fracasó solamente por causa de las dos contradicciones antes descritas. Para comprender a cabalidad este fracaso es necesario ampliar el estudio a las dos décadas posteriores a 39Ídem, p. 74. 40Ídem, p. 77. 41Ídem, p. 74. 42Ídem, p. 55. El corchete es mío. 43Pérez Brignoli, p. 69. La República Federal de Centroamérica. Antecedentes y dificultades116 la proclamación de la Independencia, justo el período de duración de la federación. Ahí encontraremos la complejidad de la realidad sociohistórica que era Centroamérica, la injerencia de elementos externos, la complejidad de lo multirracial de la población, las dificultades que supusieron las malas vías de comunicación entre los países, las guerras civiles, entre muchos factores más, aparte de las contradicciones económicas y políticas que aquí se han señalado. Este trabajo no pretende alcanzar tal dimensión, sino mostrar más bien los antecedentes y las causas fundamentales que obstaculizaron el proyecto. Queda, pues, así planteada una segunda parte de este trabajo. 4.- CONCLUSIONES El proyecto de unir a Centroamérica como una federación de naciones tuvo las condiciones materiales básicas para realizarse. Desde los tres siglos antes de la declaración de independencia, la región había venido siendo colonizada y explotada por España; tres siglos abasteciendo con riquezas materiales a la Corona española ofrecen suficientes argumentos para sostener que la región contaba con sus propios recursos para constituirse en una entidad libre y con autodeterminación. Por otra parte, el proyecto federal tuvo sus defensores y promotores, aunque también sus detractores. De los primeros, se ha mencionado a Gerardo Barrios, pero antes destacó Francisco Morazán. La federación tuvo vida durante una década aproximadamente, lo que muestra que el proyecto estuvo vigente durante algún tiempo. Es decir, no fue sólo un “proyecto”, en el sentido de un ideal, sino que fue una realidad histórica44. Ciertamente, un análisis más amplio de este período, y con una perspectiva mayor por parte del presente estudio, mostraría que no solo los detractores del proyecto unionista, sino también sus defensores, como Morazán y Barrios, tuvieron responsabilidad en el fracaso del proyecto federal. Es decir, el proyecto de la Federación Centroamericana no fracasó solo porque hubo unos opositores al mismo, sino porque los defensores no lograron promoverlo ni, mucho menos, consolidarlo. La unión de Centroamérica como proyecto pudo tener validez y atractivo, pero no era suficiente; el método de construirla también tenía que ser válido. Morazán y Barrios trataron de imponer la unión. Los antagonismos entre la élite económica guatemalteca y las élites de productores en las provincias fueron determinantes para el fracaso del proyecto federalista. Guatemala estuvo siempre en el centro de la vida de Centroamérica, en gran parte porque desde el tiempo de la Colonia, ahí se sentaron las bases para el gobierno del antiguo “Reyno”. Que la clase dominante estuviera radicada en Guatemala es un resultado histórico, producto de la época colonial, debido a la configuración de la región en relación con la metrópoli europea. A esto se añade que la intercomunicación entre las provincias fue casi nula, a tal grado que las provincias más alejadas de Guatemala, tales como Granada, en Nicaragua, y San José, en Costa Rica, se enteraron tardíamente de la declaración 44Pinto Soria afirma lo siguiente: “A principios de 1826 la República Federal de Centroamérica era prácticamente reconocida por países importantes, tales como Inglaterra, lo Estados Unidos de América, los Países Bajos, México, la Gran Colombia, etc.”, en Brignoli, p. 102. 117TEORÍA Y PRAXIS No. 35, Julio-Diciembre 2019 de la independencia. Esto también es un resultado histórico, consecuencia de la política colonial. España no construyó una región integrada, sino un conjunto de unidades productivas, vinculadas todas con una sede central. En gran medida, la consolidación del grupo económico guatemalteco con poder político fue herencia de la Colonia. Finalmente, si antes fue viable la posibilidad de unir todos los países de Centroamérica en una sola nación, debido a su riqueza material, su ubicación geográfica y su población, no es descabellado retomar de nuevo esta posibilidad. La riqueza y la ubicación siguen estando ahí, la población no solo ha aumentado, sino que se ha cualificado y especializado en diferentes ramas del saber. El beneficio que traería a la población en su conjunto, particularmente a la más empobrecida y necesitada, sería inmensamente mayor al que se obtiene estando separados en “parodias” de nación, como dijo el General Barrios. ¿Qué hace falta para considerar el proyecto? ¿Es acaso otra vez la falta de voluntad política y los intereses mezquinos de minorías el obstáculo a vencer? ¿Qué posibilidades nos ofrece esta nueva época para reimpulsar el proyecto? BIBLIOGRAFÍA Adolfo Bonilla. Independencia y República, Secretaría de la Cultura de la República de El Salvador. El Salvador: Historia mínima, 1ª edición, 2011, Editorial Universitaria, 160 páginas. Carlos Gregorio López Bernal. Tradiciones inventadas y discursos nacionalistas: el imaginario nacional de la época liberal en El Salvador, 1876-1932. 1ª edición, San Salvador, Editorial Universitaria, 2007, 290 páginas. David Díaz Arias. La Invención de las Naciones en Centroamérica, 1821- 1950, en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_ aff&id=367 Guillermo Vicente. “Nacimiento y ocaso de la Federación de Centro América: entre la realidad y el deseo”, Revista complutense de historia de América, ISSN: 1132-8312,Nº 37, 2011, págs. 253-275. Héctor Pérez Brignoli, ed. Historia General de Centroamérica. Vol. 3. Madrid: Editorial Siruela - FLACSO, 1994. Luis Ernesto Ayala Benítez. La Iglesia y la Independencia Política de Centroamérica: El caso del Estado de El Salvador (1808-1832). 1ª edición, San Salvador: Editorial Universidad Don Bosco, 2011, 373 páginas. Nelson Martínez Díaz. La Independencia Hispanoamericana, Talleres Gráficos Peñalara, S.A., Colección Historia, n° 16. Madrid, 1999, 200 páginas.