9. La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales1 Artículo Mónica Margarita Lazo Alfaro* mlazo@udb.edu.sv Resumen En este artículo, la autora analiza la importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en los ambientes virtuales. Dentro de esta dimensión de la persona docente destaca algunos aspectos que constriñen y posibilitan su acción pedagógica de las cuales depende el éxito de la experiencia educativa virtual y que están mediadas por aspectos de personalidad, conocimientos, competencias comunicativas y motivadoras. Enfatiza aquí la docencia virtual como una opción responsable que implica una formación y una cualificación permanente. Destaca además, la importancia del uso de estrategias colaborativas como mediación pedagógica para aprendizajes significativos cuya acción y éxito está igualmente anclada al rol de la persona docente. Como un apartado final, la autora ejemplifica la función docente en la mediación educativa en entornos virtuales con una experiencia concreta desarrollada con estrategias colaborativas en cursos universitarios donde se detallan los logros, las dificultades y las lecciones aprendidas. Palabras clave: docente, estrategias colaborativas, ambiente virtual. Abstract In this paper the author analyzes the importance of the teacher in the boost of collaborative strategies in virtual environments. In this dimension of the virtual teacher or tutor, she brings out some aspects that enable or constrain the pedagogical actions and that these possibilities and constrains impinge on the success of the virtual educational experience. These pedagogical actions in virtual environments are mediated by the virtual teacher’s personality assets, professional knowledge, motivating and communicative competences, among others. She emphasizes virtual instruction as a responsible option that implies a long-life formation and qualification. Besides, she highlights the use of collaborative strategies as pedagogical mediations that enhance meaningful learning in the students, whose success is also attached to the virtual teacher’ role. Finally, the author exemplifies the virtual teacher’ role as a an educational mediator in virtual environments by presenting a collaborative-based experience carried out with virtual courses at the university level in which learned lessons, achievements and difficulties are pointed out. Keywords: virtual teacher, tutor, collaborative strategies, virtual environment. The importance of the teacher in the promotion of collaborative strategies in virtual environments Para citar este artículo: Lazo, M. M. (2015). La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales. Diá-logos 16, 9-20. ISSN 1996-1642, Editorial Universidad Don Bosco, año 9, No.16, julio- diciembre de 2015, pp. 9-20 Recibido: 13 de enero de 2015. Aprobado: 26 de mayo de 2015 * Candidata a doctora en educación por la Universidad de Costa Rica, colaboradora del Departamento de Atención Psicopedagógica de la Universidad Don Bosco, El Salvador. 1. Conferencia desarrollada en el Primer Congreso de Desarrollo de Profesionales en Educación: Reflexiones, innovaciones y retos. San José, Costa Rica del 12 al 14 de Noviembre de 2014. La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales10. La elección docente por la educación virtual La profesionalización docente es un permanente desafío para la educación. En la búsqueda de su cualificación hay responsabilidades compartidas entre las instituciones y los educadores; las instituciones deben crear las condiciones y los docentes deben asumir un compromiso consigo mismos en su ejercicio profesional. En esta participación nos enfocaremos en el compromiso docente desde dos aspectos: 1) la elección de realizar la docencia en la virtualidad y 2) su quehacer en la gestión de procesos educativos de colaboración en dichos ambientes. Iniciemos con la pregunta relacionada a las razones que nos llevan a optar por realizar una mediación educativa en ambientes virtuales. ¿Es una moda? ¿Es una alternativa para obtener ingresos extras? ¿Es una necesidad generada por el posicionamiento de las tecnologías? ¿Es una opción o es una posibilidad? ¿O lo hacemos por un “llamado” o vocación que nos hace tomar la decisión de realizar una mediación educativa en un entorno virtual? ¿Flexibilidad de horario y/o ahorro de tiempo para el desplazamiento? La mayoría de profesiones responden a necesidades concretas dentro de la sociedad y juegan un papel determinado para el crecimiento de la misma. En el caso de los docentes, la respuesta que brinda en la construcción de la sociedad es sumamente compleja, debido a que la escuela y la educación a todo nivel constituyen en sí, una realidad compleja (Vaillant, 2007). La educación virtual, más que ser una reacción al posicionamiento tecnológico en las sociedades, es una posibilidad para el desarrollo de las mismas; se hace entonces una opción por esta forma de hacer educación por las múltiples posibilidades que ofrece en la construcción de conocimientos y de valores. La educación virtual, como toda educación, promueve una construcción que favorece el desarrollo de competencias cognitivas y socio-afectivas en los seres humanos. En la educación virtual, el estudio de contenidos, el desarrollo de actividades de aprendizaje, así como las discusiones para la construcción de conocimientos abonan al desarrollo del pensamiento o habilidades cognitivas generando procesos interpsicológicos e intrapsicológicos. El realizar dichas actividades a través de la colaboración, se convierte en una mediación de la comprensión de procesos psicosociales en donde se construyen competencias socioafectivas (Carrera y Mazzarella, 2001). Esto exige estar en capacidad de recibir los aportes de otros y de proveer aportes propios. Para generar procesos interpsicológicos, una de las principales riquezas que ofrece la virtualidad al docente, son las herramientas que facilitan el desarrollo de la interacción. Dichas herramientas posibilitan el dar seguimiento de manera sincrónica o asincrónica a la forma como los estudiantes asumen las responsabilidades individuales y la interdependencia positiva en el desarrollo de las actividades de equipo. Esta interdependencia es originada por la disposición y la habilidad para colaborar de los estudiantes, así como también por la acción docente generadora de procesos de interacción. 11. El docente que hace una opción por hacer educación en un ambiente virtual debe en principio poseer una formación que lo acredite y una formación permanente que cualifique su ejercicio profesional. Dicha formación puede realizarse de manera formal o no formal, pero es importante que le lleve a la reflexión sobre su propia práctica, que lo mueva a una autoformación en la que constantemente cuestione y proponga nuevas metas en su ejercicio profesional. Debe convertirse en un docente comprometido con la mejora constante de su quehacer educativo. El docente de ambientes virtuales en principio es conocedor de las posibilidades educativas que dichos ambientes poseen, se maneja bien e interactúa en la virtualidad como lo hace todo objeto en su ambiente natural; asume su rol en la mediación de la enseñanza tomando en cuenta que esta posee características específicas que la diferencian de la enseñanza que se desarrolla en ambientes presenciales o bimodales. En toda modalidad formativa encontramos objetivos o competencias, contenidos, actividades, evaluación y actores que interactúan; lo que diferencia una de otra modalidad es la forma como se gestiona el proceso formativo. El docente virtual debe posicionarse frente a los factores claves que la educación en dicho entorno le exige. Casamayor (2008) propone los siguientes: identificar los formatos de los programas formativos, la metodología, los medios de apoyo, el seguimiento al estudiante, los tipos de contenidos, la actualización de los contenidos y la disponibilidad de los materiales. Una de las diferencias más significativas del rol docente en la virtualidad con respecto al rol del docente en la educación presencial y la educación bimodal, es que los materiales de estudio generalmente están diseñados por personas expertas en objetos de aprendizaje y la acción docente tiende a verse como la de un gestor de la comunicación, motivador, promotor de la autorregulación y retroalimentación de los conocimientos adquiridos. El trabajo del docente se inserta junto al de los diseñadores instruccionales y las posibilidades que ofrece la plataforma, con el fin de promover que sus estudiantes se dejen envolver por la capacidad seductora de dichos ambientes de aprendizaje. Una vez que el docente ha valorado las posibilidades que ofrece la educación virtual y ha realizado una opción por desarrollar su acción educativa en dichos ambientes, asume una responsabilidad para que su ejercicio profesional contribuya al éxito de la enseñanza; para ello tendrá que tener en cuenta el modelo educativo desde el cual se ha concebido el ambiente de aprendizaje, reconocer la teoría pedagógica que subyace en él y que orienta su acción en el proceso de enseñanza; debe además reconocer la estructura de los contenidos, las actividades de aprendizaje propuestas y la forma en que se evaluarán los aprendizajes. No puede faltar el dominio de las herramientas de comunicación para la gestión del curso. Las distintas experiencias en las que he participado me han dejado ver que en la actualidad el docente de entornos virtuales no es el diseñador del curso. Esto La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales12. es acorde con lo que Casamayor (2008) propone al referirse al agente docente para el modelo educativo no presencial, en donde sugiere la existencia de tres figuras: el autor, el profesor o docente y el tutor. El autor es el experto para el desarrollo de contenidos, es él quien en la mayoría de casos define y elabora las actividades y propone la metodología para el uso de los recursos; el docente adapta y realiza la acción formativa, desarrolla el seguimiento y evalúa en función de los objetivos; finalmente el tutor es quien orienta en los procesos administrativos mientras permanece vinculado a la institución. Siendo que el docente en la virtualidad no siempre participa en el diseño instruccional del curso que imparte, y su acción pedagógica se enmarca dentro de una propuesta curricular de contenidos y actividades ya diseñada, supedita su trabajo a partir del diseño de los cursos, por lo cual su labor se vincula principalmente a la gestión de la comunicación al interior del aula, dar seguimiento a la consecución de los objetivos de aprendizaje. Es por tanto tarea del docente hacer una revisión de la presentación de contenidos, las actividades y la evaluación de los aprendizajes, así como familiarizarse con el entorno virtual y hacer un plan de gestión de la comunicación. Ante esta práctica fragmentada del accionar del agente docente, cabe preguntarse: ¿es lo ideal eso de que la persona docente no participe en la etapa del diseño-planeamiento y que reciba un “paquete” ya prefabricado? Para responder, conviene valorar las ventajas que la experticia en elaboración de materiales ofrece a la calidad en el diseño del curso; dicha experticia en principio favorece un buen desarrollo de contenidos y una buena propuesta didáctica. A esto es importante agregar que se hace necesario que el docente autor conozca sobre los resultados que surgen en la ejecución del trabajo pedagógico que ha realizado. Por otra parte, quien ejecuta la acción docente en la etapa del desarrollo del curso, debe ser experto en el contenido, y ser hábil al desarrollar procesos de seguimiento; en este punto, cabe hacer notar que en el seguimiento surgen necesidades particulares ante las que recobran importancia las adaptaciones, esto lleva a pensar que el docente ejecutor debe conocer sobre planificación y creación de contenidos, que le permitan desde la particularidad del grupo hacer las adecuaciones pertinentes para el logro de objetivos de aprendizaje. Finalmente es importante mencionar la relevancia del trabajo que realiza el tutor, puesto que un buen proceso pedagógico debe estar de la mano con un proceso administrativo que facilite la promoción o acreditación y en eso radica su aporte al proceso formativo. Dados los aportes que generan en su experticia de las figuras de agentes docentes, es importante que su trabajo esté en constante diálogo, que sus acciones se integren y retroalimenten para el desarrollo de un buen proceso de aprendizaje en educación formal, que así como lo proponemos para el 13. estudio, logremos también en la gestión formativa una interdependencia positiva entre los agentes docentes. Dentro de la acción que realiza el docente es indispensable conocer las herramientas de comunicación y hacerlas útiles en el proceso educativo a su cargo. Esta es una condición indispensable en el ejercicio profesional de la persona docente en los ambientes virtuales, pero no es suficiente, deberá a través de ellas desarrollar una interacción pedagógica. De acuerdo con la propuesta de Yacci (2000), la interacción pedagógica puede ser investigada a través del número de mensajes, la amplitud de los mismos, tipo de información que proveen y el tiempo que transcurre entre ellos. El docente debe, por tanto, poner especial atención a los mensajes y sobre cómo a través de ellos gestar el proceso comunicativo, esto con el fin de generar procesos de interacción al interior del aula. Maury y Onrubia (2008) proponen que para fomentar la interacción pedagógica las propuestas educativas virtuales deben favorecer las construcciones significativas que faciliten que el estudiante enriquezca su conocimiento de manera personal y de manera grupal. Para lograr este objetivo es importante que se garantice el acceso y la continuidad de la implicación del estudiante, ofreciendo apoyo para usar y comprender textos típicos de propuestas educativas virtuales como por ejemplo los hipertextos. Por otra parte es importante facilitar la exploración de los contenidos de aprendizaje, lo que promueve que el estudiante se anticipe al proceso y realice la planificación de su actividad individual y grupal. El docente debe atender que las evaluaciones verifiquen el progreso y la autogestión del conocimiento, además de facilitar las condiciones para desarrollar los procesos instruccionales por medio de la reflexión y autogestión del proceso de aprendizaje. Esto se puede lograr al brindar oportunidades de consulta apoyando tanto el aprendizaje individual como el colaborativo. Como gestor del proceso comunicativo, el docente debe identificar las competencias informacionales que poseen los estudiantes para la educación, las cuales van desde la capacidad de obtener información para la resolución de problemas, pasan por la comunicación entre iguales, las habilidades para el aprendizaje autónomo, integración de conocimientos, solución de problemas interdisciplinares, dominios de las competencias para la investigación, análisis crítico y evaluación y síntesis de ideas nuevas y complejas, y llegan hasta la comunicación eficaz entre pares y a la sociedad sobre la propia especialidad, la promoción del avance social, científico y ético (Gómez-Hernández y Pasadas-Ureña, 2007). El identificar las competencias informacionales de los estudiantes permite al docente tomar las decisiones pertinentes para orientar su acción pedagógica desde la particularidad del grupo. La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales14. El estudiante, regularmente un nativo digital, sabe que cuenta con la más variada información a su disposición y al tener tanta información puede naufragar en lugar de navegar. Como comenta Etcheverry en su libro “La Tragedia Educativa” en donde advierte: “Cada vez que voy a la biblioteca, por lo menos en la mitad de las computadoras dedicadas a la “investigación”, se está jugando o navegando por la Internet sin ningún fin concreto. Los estudiantes siempre han tenido una cierta tendencia a perder el tiempo; el problema es que ahora se les facilita el hacerlo” (Etcheverry, 2004). En otras palabras, que el estudiante sea un usuario permanente de Internet, no garantiza que posea la habilidad para aprender en ella. De allí la importancia del papel docente como orientador de la investigación y animador. Su accionar debe permitir al estudiante fundamentar y ampliar el horizonte de sus conocimientos, mejorar sus procesos y promover la vivencia de los valores, para lo cual es necesario retroalimentar, apoyar y motivar. El docente como generador de procesos colaborativos Las estrategias didácticas, tal como lo hemos mencionado antes, no siempre son planificadas por el docente. Los cursos en su planificación pueden tener en menor o mayor medida una estrategia metodológica que promueva la colaboración. En este caso se evidencia nuevamente la importancia del docente para que el desarrollo del curso se lleve a cabo a través de estrategias colaborativas. En este punto cabe preguntarse: ¿Las conocemos? ¿Creemos que es únicamente trabajo en grupo? ¿Cuál es la relación de lo colaborativo con el aprendizaje centrado en el estudiante? ¿Será la oportunidad de dejar atrás el monopolio de enseñanza del profesor? En los ambientes virtuales, el proceso conjuga una metodología de enseñanza, estrategias didácticas, rol del profesor, rol del alumno, materiales y recursos para el aprendizaje y forma de evaluación con aspectos relacionados al estudiante y a las herramientas tecnológicas al servicio del aprendizaje (Benito y Salinas, 2005). El docente inserta su labor dentro del diseño que conjuga los elementos antes mencionados. Su labor consiste en un primer momento en apropiarse de ese diseño y a través del él, estimular el desarrollo de aprendizajes en los estudiantes; el docente que planea hacer una gestión colaborativa en el aula, deberá en un primer momento, valorar cómo el diseño del curso le permite o no promover la colaboración para el aprendizaje. Para la promoción de estrategias colaborativas, es importante que las actividades propuestas, así como las estrategias de evaluación, vayan orientadas al trabajo de construcción conjunta entre estudiantes. Desde la planificación del proceso es necesario favorecer que los estudiantes trabajen en pequeños grupos proyectos comunes; cuando éste es el caso, el profesor proporciona recursos de aprendizaje y orienta a los alumnos para el uso de herramientas y estrategias de comunicación que permitan el intercambio en la construcción de objetos de aprendizaje. 15. Que los estudiantes logren integrar esfuerzos y poder conseguir la colaboración para el desarrollo del aprendizaje, requiere de mucha dedicación y un trabajo meticuloso tanto del docente como de los estudiantes, así lo afirma Casamayor (2008). Conseguir esto, permite además del logro de objetivos de aprendizaje, la adquisición de competencias adicionales transversales. Afirma además que el seguimiento, tutoría, apoyos continuos y personalizados por parte del docente, son elementos claves para el logro de la colaboración y para el éxito del proceso de aprendizaje. Seguimiento e interacción para la colaboración Cabe preguntarse ¿Cómo ha de ser ese seguimiento del docente para garantizar el logro de la colaboración? Hay que tener en cuenta que en principio se requiere que el docente conozca del uso de las herramientas tecnológicas; éste uso va más allá de saber cómo operan: es necesario saber hacerla útil en la enseñanza, saberla poner al servicio y ayuda de los aprendizajes; esto se hace posible cuando se tiene presente que dichas herramientas ofrecen la posibilidad de estar en permanente contacto y seguimiento a las actividades, ya que mantienen un registro de la actividad a través del cual el docente puede seguir de manera continua el trabajo de los estudiantes y promover el trabajo entre estudiantes, hace posible lo que Onrubia (2005, p. 5) ha llamado “realización conjunta de tareas”. Esta realización conjunta hace referencia a la integración del trabajo docente-estudiante y a la acción conjunta entre estudiantes. Para el desarrollo de esta acción conjunta de tareas, el docente a través de las herramientas de comunicación puede desarrollar un seguimiento sostenido y producir una acción pedagógica sensible y contingente que vaya más allá del trabajo que los estudiantes pueden hacer con los contenidos en solitario, propiciando de esta manera la colaboración. El rol del docente va más allá de ser la figura que dirige el estudio de los contenidos; éste se encarga de crear las condiciones para que cada estudiante con el uso de las herramientas se apropie de su aprendizaje en colaboración con sus compañeros; es decir, se descentraliza la acción del docente. En la gestión para la colaboración, es necesario que el docente haga uso de las herramientas para la comunicación y las herramientas para la colaboración. Las herramientas de comunicación puestas al servicio de los aprendizajes son variadas y ofrecen entornos interactivos propios para el desarrollo de estrategias colaborativas. Dependerá del dominio de éstas y de las necesidades de interacción de los estudiantes el hacerlas útiles para el desarrollo de aprendizajes en ambientes formales. Las herramientas en principio, además de soportar los materiales de estudio, se convierten en la condición necesaria para favorecer la interacción entre los estudiantes; esta interacción se basa principalmente en la comunicación, para lo cual se cuenta con variedad de aplicaciones, La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales16. entre las que podemos mencionar: chat, foros de discusión, correo electrónico, mensajería instantánea, videoconferencia, entre otros. Sánchez (2001) explica cómo los equipos de cómputo por sí solos son un incentivo para la interacción entre los miembros de un equipo colaborativo. Esto por la incorporación de cámara y micrófonos en las computadoras tanto de escritorio como portátiles. Dichas características aunadas a las posibilidades que ofrece ahora el Internet, crean una variedad de posibilidades que son parte de las formas usuales de relacionarse y que pueden perfectamente ser aprovechadas para el desarrollo de actividades de aprendizaje colaborativo. Existen por ejemplo grupos en Google, Facebook y Twiteer creados para establecer interacción en distintas comunidades de aprendices. El uso de las herramientas de comunicación que ofrece el computador y de la red, ha permitido el desarrollo de ambientes orientados a que los estudiantes construyan colectivamente su conocimiento, ya que las distintas herramientas facilitan al estudiante a mantener comunicación con sus compañeros, principalmente el debate sobre ideas y productos que los lleven al desarrollo de consensos. Esta construcción de conocimientos que es colectiva, lleva a los participantes en el proceso de dicha construcción al desarrollo de sus propios aprendizajes. Las herramientas para el desarrollo de la colaboración y la comunicación, conocidas como Groupware, son herramientas tecnológicas que pueden utilizarse para negociar, competir, resolver problemas y coordinar entre diversos grupos o personas (Casamayor, 2008). Entre estas herramientas se pueden citar el uso del calendario de grupo en el que todas las personas aportan y se coordinan para un proyecto común, el tablón de anuncios en el cual se pueden dejar mensajes públicos, los grupos de noticias en los que se puede compartir información con el grupo por medio de la creación de listas de distribución parecidas a las del correo electrónico. Para el acceso a la información existen herramientas como el hipertexto que se utiliza para enlazar diversos textos, así como el sistema de espacio compartido que es un repositorio de documentos que están accesibles a los miembros del grupo. Existen otras herramientas como el video que provee información auditiva y visual, la audio-conferencia que permite la comunicación directa entre dos o más personas. Es posible utilizar editores cooperativos para que cada miembro del equipo puede realizar las anotaciones que considere pertinentes o se pueden construir por medio de procesos fijados, a esto se le conoce como Sistema Workflow. La pizarra cooperativa permite a dos o más personas visualizar una zona de dibujo común y el uso de sistemas de ayuda de decisión, que permiten hacer tormenta de ideas, comentar, poder votar o prever probabilidades de eventos y alternativas de manera conjunta (Casamayor, 2008). 17. Las aplicaciones de las herramientas de comunicación varían según la plataforma, los objetos de aprendizaje, la dinámica institucional, el conocimiento y la motivación de cada docente y de los estudiantes de las mismas. Es por eso que vamos a analizar un caso concreto, con estudiantes y docentes participantes en un proceso de educación virtual, en donde la acción del docente fue determinante para los procesos de aprendizaje. La experiencia en la asignatura Expresión oral y escrita Durante el ciclo 01 del año 2013, se impartió la asignatura de Expresión oral y escrita de manera virtual en la Universidad Don Bosco (de El Salvador), dicha asignatura, que es de formación general, se sirve para estudiantes de cuatro facultades. La experiencia inició con la preparación del curso en la que participaron dos docentes que desarrollaron anteriormente la asignatura en modalidad presencial. Cinco de los siete docentes que posteriormente sirvieron como docentes en la asignatura, no formaron parte del equipo que preparó los contenidos. En la construcción participó además una persona formada en educación y con experiencia en el desarrollo de materiales para educación virtual y un técnico informático responsable de la plataforma. Cabe mencionar que para el desarrollo del curso se ha contado con un libro de texto. El trabajo realizado por los siete docentes que impartieron la asignatura consistió en la familiarización con la estructura de los contenidos, las actividades propuestas, la forma de evaluación. Realizaron además un empoderamiento en el uso de la plataforma y conocieron sobre el procedimiento de gestión de la comunicación propuesta para el desarrollo del curso. De la experiencia desarrollada, los docentes han manifestado que la mayor dificultad sentida es la comunicación efectiva del docente con los estudiantes y viceversa. La comunicación a través de la plataforma no fue suficiente por lo que fue necesario recurrir a las redes sociales como vía alterna, pues ese es el canal en el que los estudiantes mantienen mayor comunicación. Otra dificultad sentida por los docentes, es la falta de cultura por la lectura de texto escrito que poseen los estudiantes. Esto dificultó dar indicaciones, explicar contenidos y brindar seguimiento en las actividades porque los estudiantes “no leen” y se observó el fenómeno de preguntar cosas que estaban explícitamente plasmadas en el aula virtual o en las guías de contenido que se les brindó. Ante esta dificultad, la lección aprendida es que el docente debe buscar todos los recursos que están disponibles para la interacción con los estudiantes, tales como videos, mensajes cortos vía plataforma, foros con imágenes, mensajes por correo electrónico, alertas, llamados de atención y “notificaciones importantes” en la cabecera del aula virtual. A demás realizar acciones que promuevan una cultura de aprendizaje virtual. Debe tenerse claro que aunque los estudiantes La importancia de la persona docente en la promoción de estrategias colaborativas en ambientes virtuales18. están inmersos en la red, no garantiza que posean una cultura de aprendizaje en los entornos virtuales. Para solventar el déficit de participación en las actividades ocasionado por la falta de lectura a las indicaciones para el desarrollo del curso, los docentes crearon materiales para inducir y motivar a la comprensión del texto escrito. Para ello se crearon viñetas para generar expectativas y disponer a la lectura. De esa manera, se mejoró la comunicación dentro del aula, los estudiantes tuvieron mayor participación y se implicaron con mayor propiedad en el proceso formativo. De esta misma experiencia se ha identificado también la importancia de la inducción, la creación de un espacio y tiempo en el cual los estudiantes hagan una proyección de las acciones a realizar para garantizar buenos resultados en la experiencia de aprendizaje. Es decir, programarse para el desarrollo del proceso y disponerse al aprendizaje. En la inducción se debe garantizar el conocimiento de las posibilidades que ofrece la plataforma, pero sobre todo visualizar el proceso pedagógico que se encuentra implícito en el aula para favorecer que el estudiante reconozca la complejidad del proceso y se sitúe frente al mismo. Dentro de las herramientas de comunicación para la construcción de actividades de aprendizaje, se hizo una opción por el foro de discusión. En él se pretendió que los estudiantes dejaran evidencia de los aportes individuales y colectivos. Esto permitió a los docentes dar seguimiento a la participación, identificar a los que necesitaban un seguimiento más personalizado y ofrecer las ayudas necesarias para favorecer la integración. En este punto se identificó la existencia de estudiantes que mantenían la comunicación y se coordinaban para la elaboración de actividades a través de Facebook, y otros a través del correo electrónico. Aquí se deja ver que los estudiantes también generan sus propias alternativas para el desarrollo de la interacción. Sin duda alguna, en la experiencia de esta asignatura, contar con un apoyo de texto específico que contiene todos los temas a estudiar, fue fundamental. El texto de la asignatura favoreció al desarrollo del estudio individual, lo cual preparó a los estudiantes para el desarrollo de actividades en equipos. El texto ha sido un apoyo para la labor del docente, quien se convirtió en un guía y orientador para el estudio de los contenidos, administrando actividades y pruebas en las que los estudiantes puedan poner en práctica su aprendizaje teórico. El libro de texto es importante, pero hay que complementarlo con otras ayudas. El docente en su aula debe estar atento de los progresos de sus estudiantes y hacer lectura de las necesidades o apoyos que los estudiantes requieren para progresar en el desarrollo del curso. Para finalizar, es necesario reiterar que virtualidad ha brindado nuevas posibilidades de acceso a la educación, y esta es una de sus principales bondades. Esta modalidad de educación a través de la amplia gama de 19. facilidades que ofrece para la comunicación, ha dotado al docente de ayudas para el desarrollo de la colaboración en el aprendizaje. Para el desarrollo de procesos colaborativos en el aprendizaje la literatura nos ilumina, es necesario revisarla, discernirla, darle vida en el aula; se recomienda a la persona que ha hecho una opción por desarrollar su acción docente en la virtualidad, se forme, investigue, fortalezca sus habilidades comunicativas en la red y que despliegue frente a su ejercicio profesional todo su potencial creativo y reflexivo que nos permita acercarnos a la ansiada calidad en la educación. Conclusión Las instituciones que lideran la educación tienen un compromiso con la calidad. El crear las condiciones para el desarrollo profesional de los actores es una de sus responsabilidades. En ese compromiso, el docente es el eje que soporta la calidad en el proceso de enseñanza. Para el caso de la enseñanza en el entorno virtual, el trabajo del docente, más allá del dominio de las tecnologías, debe saber hacer uso de ellas para el desarrollo de aprendizajes. Tanto la literatura como la experiencia de trabajo en la asignatura de Expresión oral y escrita, ponen de manifiesto que el manejo de la comunicación y las interacciones que se generen en el desarrollo del proceso tienen incidencia en la consecución de objetivos de aprendizaje. La capacidad de lectura comprensiva, el seguimiento de instrucciones y la motivación de estudiantes y docentes son fundamentales para el desarrollo del trabajo colaborativo en ambientes virtuales, y esto favorece a que las limitaciones encontradas en el camino, se convierten en una posibilidad de mejora en la enseñanza. Las plataformas utilizadas en educación virtual ofrecen posibilidades diversas, pero no siempre son suficientes, por lo que se hace necesario el despliegue de la creatividad del docente para encontrar las estrategias de comunicación que permitan dar el seguimiento oportuno a las actividades de aprendizaje y a la evolución del proceso en los estudiantes. Referencias Benito, B. y Salinas, J. 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